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Parece que ya vemos la luz al final del túnel, así que quizá ya podemos hablar de algo que no es el virus terrible que sigue a nuestro alrededor. Espero que tanto tú, como tus seres queridos, os encontréis bien.

Me gustaría empezar una conversación, de tú a tú, sobre el cambio climático, y si nosotros, la gente de caballos, podemos hacer algo para ayudar. Puedes llamarme ingenua si quieres, pero estoy viendo unos resultados que creo que merece la pena estudiar.

Se acepta a nivel mundial que el cambio climático está siendo acelerado por el aumento en la temperatura terrestre, causado por la emisión de los gases de efecto invernadero, siendo el CO2(1) el más importante.

Los estudios científicos sobre el cambio climático también han demostrado que la producción de metano por los herbívoros de ganadería es parte importante del problema. Sin embargo, son las vacas las que lo producen en mayor medida, nuestros caballos no producen tanto metano. Además, si analizamos el problema a fondo, la molécula de metano, aunque sí contribuye al efecto invernadero, se descompone y “desaparece” después de unos 9 años, mientras que el CO2 sigue en la atmósfera durante más de 100 años. Por lo que la eliminación de los herbívoros no es la solución para enmendar el cambio climático.

Es cierto que la ganadería puede perjudicar al clima si se talan los bosques para crear más pastos. Los bosques son los ecosistemas más eficaces a largo plazo en el almacenamiento de CO2. Existe un consenso científico-social de que hay que proteger los bosques y que tenemos que plantar aún más árboles en todos los espacios que podamos.

No obstante, los prados también tienen la capacidad de almacenar grandes cantidades de CO2, además de producir hierba para dar de comer a nuestros animales. Lo que tenemos que evitar son prados mal utilizados, aquellos que por su sobreuso se convierten en descampados que no producen prácticamente materia vegetal. Estos descampados, sin una red de raíces de plantas, pueden incluso emitir CO2 desde el suelo, por la falta de vegetación.

Estos terrenos que acaban degradados y extremadamente compactados, además contribuyen a la desertización del suelo. No pueden absorber la precipitación, por lo que no pueden almacenar agua. Esto es una causa directa de inundaciones peligrosas que imposibilita la utilización eficaz del agua de la precipitación. El terreno descubierto de vegetación absorbe más calor, por lo que lo convierte en un ecosistema inhóspito para el crecimiento de las plantas, causando finalmente un círculo vicioso.

¿Dónde están los caballos en todo esto?

Los caballos son herbívoros, y lógicamente como tal, comen hierba. Parece un concepto fácil, incluso simplista, pero es algo que a veces, con las cantidades de heno seco, pienso y suplementos que consumen nuestros caballos, se puede llegar a olvidar.

La etología del caballo, o sea, la naturaleza del mismo, solicita y requiere largos periodos de tiempo de ingesta de forraje y una interacción con su grupo social, su manada. El pasto fresco, como parte o totalidad de la dieta de nuestros caballos puede ser algo muy positivo. Si podemos aprovechar los pastos de nuestro alrededor, convirtiéndolos en productivos, sería claramente un beneficio para nuestros caballos y también para nuestros bolsillos. Además, si somos capaces de producir el forraje que necesitamos en un espacio menor, podemos plantar árboles en los espacios que queden libres, optimizando la secuestración de CO2 en toda la superficie de la finca.

Ahora es un buen momento para cuestionar nuestros actuales manejos de espacios verdes en nuestras cuadras y explorar cómo podemos aprovechar este recurso natural de mejor manera. La optimización de la presión ganadera puede proporcionar calorías sanas a nuestros caballos y también crearía un pasto saludable, capaz de almacenar mayor cantidad de CO2 y agua, y así seguir produciendo pasto, incluso en condiciones de sequía.

Hoy en día se está debatiendo cuánto pasto se puede producir por hectárea. Ya tenemos experiencia en cuadras que llegan a producir casi todo el alimento que necesitan sus caballos con muy poco terreno. Hace 15 años, se aceptaba que 1 hectárea en buenas condiciones pudiese dar de comer a un caballo. Ahora vemos casos de 7 u 8 caballos manteniendo una buena condición corporal con solo una hectárea de verde.

¿Cómo se hace?

La clave para aumentar la productividad del pasto es entender el ciclo de crecimiento de las plantas. La hierba crece hasta producir semillas y después de completar ese período, deja de desarrollarse.  Con un buen manejo, este ciclo puede ser alargado y duplicado para que la cantidad del pasto producido se aumente notablemente. Esto ocurre siempre y cuando, por un lado, los caballos consuman la hierba entre el estado de flor y semilla, y por otro lado se descanse a las plantas (normalmente entre 6 semanas y 2 meses) para que se regeneren.

Para aumentar la productividad de dicho pasto, éste necesita también una entrada de materia orgánica en forma de fertilizantes y lo mejor y más baratos son los fertilizantes naturales. Por ejemplo, las heces de los caballos sirven como fertilizante natural. El pasto no se degrada por el uso de los animales, todo lo contrario, si el animal come una parte de la planta y remueve la tierra porque la pisotea, estimula el crecimiento de las plantas y el desarrollo del pasto en sí. Los caballos pueden pasar entre una zona y otra, y lo podemos controlar mediante el uso de vallas eléctricas, o si los caballos son muy mansos, mediante el uso de una simple cuerda.

Este manejo de pasto aumenta la profundidad de las raíces, la capacidad de almacenamiento de agua y en un período de tiempo, de solo unos meses, aumenta la producción del pasto. A la vez, aumenta la cantidad de CO2 almacenado.

Manejando nuestros pastos de esta manera, desde el primer momento, estamos haciendo una contribución a la lucha contra el cambio climático. ¡Por supuesto, no hay tantos caballos como para salvar la tierra, pero algo es algo!

Por lo tanto, manejando correctamente nuestros pastos para caballos podemos conseguir diversos objetivos, además de contribuir a la disminución del cambio climático de nuestro planeta. Entre estos objetivos están: aumentar la productividad del pasto para nuestros caballos, aumentar el bienestar animal de los mismos, y aumentar nuestro conocimiento y aprendizaje sobre el manejo de pastos para équidos.

Al final, para nosotros, un éxito con mejor manejo del pasto significará un menor gasto en heno, y si fracasamos, estaremos obligados a comprar el heno como siempre lo tenemos que hacer. Si lo pensamos y a diferencia de nosotros, la desventaja que tienen los ganaderos tradicionales de por ejemplo vacas, es que ellos no pueden arriesgarse tan fácilmente a hacer estos tipos de experimentos. Su pan de cada día está en juego con el peso que ganan sus animales a diario y/o la cantidad de leche que producen. Quizás nosotros podemos liderar este movimiento para abrir paso a otros que tienen un mayor riesgo.

¿Nos apuntamos a este proceso? Ahora es el momento.

¡Hasta pronto!

Coby

 

Referencias

Author: Coby BolgerWebsite: http://www.linkedin.com/pub/coby-bolger/1b/871/883Email: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.
Directora General Horse1 S.L.
About
Coby es nutricionista equina y jinete internacional de Concurso Completo de Equitación habiendo participado en numerosos concursos internacionales en toda Europa. Actualmente trabaja en la investigación y mejora de la nutrición equina e imparte clinics y clases sobre nutrición y entrenamiento.