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La vitamina E y tu caballo

Caballos Bereber 5 600x450

Todos sabemos que los caballos, al igual que nosotros, necesitan vitamina E.

La vitamina E es un compuesto orgánico necesario en cantidades muy pequeñas para funciones vitales esenciales. No se degrada como fuente energética y debe ser aportada a través de la dieta ya que no es sintetizada en cantidades suficientes por la mayoría de animales.

La vitamina E es el término utilizado para denominar a todos los derivados del tocol y tocotrienol (de la familia de los compuestos poliprenoides) todos ellos caracterizados por presentar un anillo aromático, llamado cromano, con diferentes cadenas isoprenoides que determinan su actividad y capacidad de absorción.

Existen formas sintéticas y naturales de vitamina E. Dentro de la formas naturales se diferencian 8 compuestos, 4 tocoferoles, de cadena saturada, y 4 tocotrienoles, de cadena insaturada, cada uno designado como α, γ, β y δ. Esta designación está relacionada con la posición y número de los grupos metilo en el anillo cromano y determina su diferente actividad biológica.

Las formas naturales son sintetizadas exclusivamente por plantas. Dentro de ellas el γ-tocoferol es el compuesto más abundante aunque es el α-tocoferol el que tiene una acción antioxidante más potente y es por tanto la forma más activa.

Los diferentes compuestos de vitamina E pueden encontrarse en forma de acetato (polvo) o en forma micelar (líquido). En el mercado equino lo más usual es encontrar suplementos con la forma en polvo, aunque actualmente cada vez se incorporan más suplementos con la forma líquida.

La vitamina E funciona como anti-oxidante previniendo el estrés oxidativo en diferentes estructuras biológicas (Combs y col., 1975), además forma parte de la cadena respiratoria (Kolb, 1966) y ayuda a reforzar el sistema inmunológico (Baalsrud y Overnes, 1986; Politis y col., 1995) y reproductivo (Domke y col., 2004).

Fuentes importantes de vitamina E son:

  • Forrajes cortados jóvenes
  • Germen de trigo
  • Pasto fresco

Es importante mencionar que la vitamina E es un compuesto muy inestable y muy susceptible al estrés oxidativo, de modo que cualquier tipo de procesamiento o almacenamiento causa su degradación y pérdida en cierta medida (Kivimäe y Carpena, 1973) y debe ser tenido en cuenta. Así por ejemplo, los forrajes secos pueden llegar a perder hasta el 50% de los niveles de vitamina E en un mes de almacenamiento (McDowell, 1989).

Debido precisamente a esta inestabilidad, las formas de vitamina E que se pueden incluir en los suplementos son limitadas y se deben buscar siempre aquellas formas que aseguran una buena disponibilidad y absorción. La biodisponibilidad de la vitamina E, expresada en unidades internacionales (UI), varía según el tipo del que hablemos. De este modo, y aunque no se conocen datos exactos en caballos, se establece que la biodisponibilidad y absorción de las formas sintéticas de vitamina E son menores que la de los compuestos naturales (Finno y Valberg, 2012). Así mismo, diversas investigaciones han demostrado que la vitamina E en forma micelar, principalmente de origen natural, consigue mayores niveles de α-tocoferol en plasma (Pagan et al., 2005).

El estatus de los niveles de vitamina E en el caballo se puede evaluar mediante analítica sanguínea. Se han establecido variaciones según la raza y edad del caballo (Finno & Valberg 2012) y según la época del año, aunque este hecho podría estar relacionado con las oscilaciones en los niveles de vitamina E aportados en la dieta ya que en verano se facilita un mayor porcentaje de pasto que es sustituido por heno en invierno (Mepaa et al 1988a,b). Así mismo, es importante mencionar que pueden existir variaciones marcadas y rápidas en los niveles plasmáticos de vitamina E sin aparente relación con la dieta, posiblemente debido a la recirculación rápida del α-tocoferol entre el hígado y el sistema circulatorio (Steiss y col., 1994). Todo ello hace que a la hora de tomar una decisión sobre el estatus final del caballo, especialmente cuando los valores se encuentran cercanos a los niveles límite, se recomienda tomar y evaluar al menos dos muestras a horas diferentes del día (Finno y Valberg, 2012).

Se han establecido los requerimientos de vitamina E en el caballo, aunque los resultados varían mucho según el tipo y objetivo del animal (NRC 2007; Saastamoinen y Harris, 2008; Finno y Valberg 2012; Zeyner y Harris, 2013). Aún son necesarios más estudios que ayuden a determinar los niveles específicos de vitamina E requeridos en caballos según su nivel de entrenamiento y el efecto que la suplementación de la dieta con altos niveles de estos compuestos puede tener sobre el rendimiento deportivo. En medicina humana existe controversia respecto al beneficio o perjuicio del uso de estas dietas suplementadas con niveles altos de vitamina E en combinación con el ejercicio. Aunque algunos estudios no muestran efectos negativos, otros si evidencian un enlentecimiento en la puesta en forma (Santos y col., 2016).

Una estimación de los requerimientos de vitamina E* en el caballo (Harris, 2017) es la siguiente:

  • Para un caballo en trabajo ligero: 2 UI/Kg peso vivo
  • Para un caballo en trabajo medio a intenso: 3-4 UI/Kg peso vivo
  • Para un caballo en trabajo muy intenso y aquellos predispuestos a miopatías musculares: 5 UI/Kg peso vivo
  • Yeguas gestantes y lactantes de tamaño medio: 2 UI/Kg peso vivo
  • Yeguas gestantes y lactantes en yeguadas con un gran número de animales y con mayor riesgo de infecciones: 4 UI/Kg peso vivo
  • Potros en crecimiento: 2 UI/Kg peso vivo

*a partir de suplementación con fuente sintética

Otro aspecto a tener en cuenta es el aporte de aceite. Por todos es sabido que es común incrementar el nivel de aceite en la dieta de los caballos con el objetivo de aumentar la capacidad de distancia. Hoy en día, los caballos de RAID, enganche o concurso completo de equitación pueden recibir raciones con hasta un 8% de aceite respecto al total de su ingesta. Sabemos que las dietas ricas en aceite requieren la aportación de mayores niveles de vitamina E debido a la producción de radicales libres como subproducto de su metabolismo energético. Por tanto, en el caso de proporcionar una dieta alta en aceite hay que incrementar el aporte de vitamina E del caballo en 1-1,5 UI por ml de aceite añadido (Harris, 1999). Esto puede resultar complicado, especialmente si consideramos la biodisponibilidad de las diferentes formas de vitamina E.

Tengamos en cuenta que la mayoría de los caballos reciben una dieta con un pienso con un nivel de aceite del 4%. Para cumplir el requisito energético de un caballo en trabajo medio de 500 Kg necesitamos aportar una ración de unos 4 Kg de pienso con un 10% de aceite. Por tanto habrá que añadir a este pienso estándar con 4% en aceite el contenido restante, es decir un 6% (10%-4% = 6%). Utilizando este cálculo, el aceite extra que habría que añadir en la dieta serían 240 ml (6% de la ración de 4Kg). Los requerimientos de vitamina E marcados por el NRC para un caballo en trabajo medio son 1,8 UI por Kg de peso vivo, es decir 900 UI para un caballo de 500 Kg. A estos requerimientos hay que añadirle el aporte extra necesario por el aceite añadido, es decir, 1 UI por ml de aceite añadido, luego 240 UI. De este modo, el total de vitamina E requerido para este caballo sería como mínimo 1140 UI al día. Si tenemos en cuenta las variaciones en cuanto a absorción, biodisponibilidad y el resto de factores anteriormente mencionados, esta cantidad podría aumentar a 1700-1800 UI al día.

Es importante destacar que en la mayoría de ocasiones los suplementos de vitamina E se presentan en combinación con selenio. El selenio presenta niveles de toxicidad definidos, no debiendo superarse el límite máximo marcado por la Comunidad Europea de 1 mg Selenio/100 Kg de peso vivo en el total de la ración. La toxicidad por vitamina E es rara en medicina humana y aún no ha sido descrita en el caballo. Sin embargo, es importante evitar una sobre-suplementación, principalmente por las interferencias que puede desencadenar sobre otros medicamentos y compuestos. Se recomienda no superar el límite máximo seguro de 1,000 mg por Kg de materia seca o 20 UI por Kg de peso vivo del animal (NCR, 2007), aunque algunos autores recomiendan no superar las 5 UI/Kg de peso vivo en situaciones normales y siempre bajo recomendación y seguimiento veterinario y/o nutricional (Harris, 2017).

En el futuro, debemos considerar los niveles de vitamina E reales aportados en base a su actividad biológica y no tanto en base a su cantidad en peso, ya que como hemos visto la absorción y biodisponibilidad de las diferentes formas varía mucho. Cada propietario debe controlar la dieta de su caballo y asegurarse que proporciona un nivel adecuado de nutrientes. La vitamina E es uno de estos nutrientes fundamentales y es necesario entender su funcionamiento y disponibilidad para aprender a leer adecuadamente las etiquetas de los suplementos que compramos, y que no nos den gato por liebre.

 

Escrito por Coby Bolger – www.horse1.es

 

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Referencias

  • Baalsrud y Overnes, 1986. Influence of vitamin E and selenium supplement n antibody production in horses. Equine Vet J, 18:472-474.
  • Domke y col., 2004. Verwendung von Vitaminen in Lebensmitteil – Toxikilogische und ernährungsphysiologische Aspekte. In: BfR-Wissenschaft, 03/2004. Ed. Bundersinstitut für Risikobewertung.
  • Finno & Valberg 2012. NCR, 2007. Nutriet requirements of horses. 6th edition Washington DC, USA: National Academy Press.
  • Harris, 2017. Notes on feeding Vitamin E to healthy horses. Proceedings on the 8th Edition of the European Equine Health and Nutrition Congrees: 58-67. Belgium.
  • Harris, 1999. Feeding and management advice for Tying up. Proceedings of the BEVA Specialist meeting on Nutrition and Behaviour: 100-104.
  • Kivimäe y Carpena, 1973. The level of vitamin E content in some conventional feeding stuffs and the effects of genetic variety; harvesting; processing and storage. Acta Culturae Scandinavica, Suppl., 19:161-167.
  • Mäempää y col., 1988a. Serum profiles of vitamin A, E and D in mares and foals during different seasons. J Anim Sci, 66:418-1423.
  • Mäempää y col., 1988b. Vitamin A, E and D nutrition in mares and foals during the winter season: effect of feeding two different vitamin-mineral concentrates. J Anim Sci, 66:1424-1429.
  • McDowell, 1989. Vitamin E. In Vitamins in animal nutrition McDowell LR (ed) 1st ed. Academic Press San Diego CA 93-131.  
  • NCR, 2007. Nutrient requirements of horses. 6th edition Washington DC, USA: National Academy Press.
  • Pagan et al., 2005. Form and source of tocopherol affects vitamin E status in Thoroughbred horses. Pferdeheilkunde, 21:101-102.
  • Politis y col., 1995. Effects of vitamin E on immune function of dairy cows. Am J Vet Res, 56:179.
  • Saastamoinen y Harris, 2008. Vitamin requirement and supplementation in athletic horses. In: Nutrition of the exercising horse. EAAP publication no. 125 (ed. Saastamoinen, MT & Martin-Rosset W): 233-266.
  • Santos y col., 2016. Vitamin E supplementation inhibits muscle damage and inflammation after moderate exercise in hypoxia. Journal of Human Nutrition and Dietetics.
  • Steiss y col., 1994. Alpha tocopherol concentrations in clinically normal adult horses. Equine Vet J, 26:417-419.
  • Zeyner y Harris, 2013. Vitamins. In Geor RJ, Harris PA, Coenen M (eds). Equine Clinical and Applied Nutrition: 168-189. Elsiever.