facebook twitteryoutube Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Identificarse Registrar

Login

Usuario
Password *
Recordarme

Crear una cuenta

Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Nombre
Usuario
Password *
Verificar password *
Email *
Verificar email *
 x 

Carro vacío

Soluciones nutricionales para problemas musculares (II)

Soluciones nutricionales para problemas musculares (II)
Nutricion-caballos
El mes pasado descubrimos la importancia de un manejo nutricional adecuado para superar una lesión de ligamentos. En este artículo, repasamos los cuidados a seguir en caso de que nuestro caballo padezca la Enfermedad del Lunes o los síntomas típicos de la vejez. 
 
La Enfermedad de los Lunes. No es de extrañar que no entendamos qué les pasa a nuestros caballos cuando sufren esta enfermedad. La ciencia ha dudado durante años sobre sus causas. 
 
La confusión está servida cuando observamos los muchos nombres que se le han dado a esta dolencia: Miocitis, Rabdomiolisis Recurrente por Esfuerzo, Azoturia, Miopatía de Almacenamiento de Polisacáridos (PSSM) y más. ¿Cuál es la razón de que esta enfermedad tenga tantos nombres? Pues que cada vez que la ciencia ha pensado que entendía cuál era su origen, le aplicaba un nombre relacionado con la nueva causa descubierta. 
 
Pero la ciencia va avanzando y ahora tenemos mucha más información. El responsable del caballo debe tener clarísimo que esta enfermedad requiere un manejo nutricional muy específico y a largo plazo. 
 
Los síntomas de que nuestro caballo tiene la Enfermedad de los Lunes van desde una rigidez media a una incapacidad completa de movimiento. Con esta enfermedad, el caballo no quiere moverse y se nota dolor muscular -especialmente por el dorso y la grupa-, el color de la orina puede ser oscuro y puede que sude profusamente; el músculo afectado se volverá rígido, hinchado y doloroso al tacto. 
 
Esta situación es sería y hay que llamar urgentemente a nuestro veterinario. 
 
Sabemos que esta enfermedad es compleja, y es que en realidad son dos enfermedades diferentes a las que solemos englobar con la misma denominación. La susceptibilidad a la condición crónica es, a veces, genéticamente hereditaria y existen dos subtipos. El primero es Rabdomiolisis Recurrente por Esfuerzo (RER), que es un defecto en la contracción muscular común en los PSI. El segundo subtipo es la Miopatía de Almacenamiento de Polisacáridos 
 
(PSSM), que es completamente diferente de la RER y supone una excesiva acumulación de hidratos de carbono en las fibras musculares. El diagnóstico se confirma con una biopsia muscular. 
 
Las dos enfermedades tienen los mismos síntomas. Será nuestro veterinario quien nos podrá confirmar el diagnóstico y decirnos de cuál de ellas se trata. Ahora bien, en la parte que nos toca, es decir, cuando analicemos cómo tenemos que manejar a nuestro caballo, que conste que nos dará igual de cuál de las dos se trate, pues, por suerte, el manejo será el mismo en ambos casos. 
 
Existen diferentes causas que provocan la aparición de episodios de esta enfermedad. Una crisis se puede desencadenar si hay un desequilibrio nutricional como, por ejemplo, una deshidratación, si se alimenta antes de la realización del trabajo, si se realiza ejercicio de forma que exceda la capacidad física del caballo o si sucede una disrupción del balance de electrolitos. 
 
También puede sobrevenir una crisis cuando ha habido una reducción en la proporción de forraje con respecto al pienso. Otras enfermedades con signos clínicos o subclínicos pueden también predisponer a un caballo a tener un ataque esporádico. 
 
Los alimentos de un caballo que padece la Enfermedad de los Lunes son importantísimos. El caballo no debe recibir ni cereales ni otras fuentes de almidón. Hay que basar su dieta en el aceite y la fibra. Se deben mantener los niveles de electrolitos cuidadosamente equilibrados y, además, se deben aumentar los niveles de vitamina E y otros antioxidantes. Un manejo cuidadoso de la dieta en combinación con un tratamiento veterinario con análisis de sangre incluidos pueden reducir los riesgos de un ataque.
 
¿Y para el caballo mayor? Los dolores y molestias típicas de la edad que presenta un caballo mayor necesitan un cuidado específico. El caballo no está enfermo, pero tiene un poco de todo. 
 
Nuestro veterinario ya nos dice que nuestro caballo “no está cojo”, sino que “es un cojo”. Pero estos caballos valen su peso en oro por sus conocimientos y experiencia. Hay que mimarlos, tenerlos entre algodones y alargar su carrera deportiva lo máximo posible.
 
A menudo, se resuelven casos leves asegurando que el caballo no pase frio. Se nota que el caballo se siente mejor después de que haya paseado un rato. No conviene dejarle muchos días libres ni debe bajar mucho de forma, pues le costará más volver al trabajo después de descansos largos. 
 
Quizás le sienten bien las vendas de descanso, o tener un box de mayor tamaño, o dejarle salir a un cercado para que tenga más movilidad. También se nota mucha mejoría con tratamientos de masajes, imanes, árnica, etcétera. Posiblemente nuestro veterinario nos podrá recomendar alguna “ayudita” si el ejemplar lleva una temporada muy incómoda. 
 
Nutricionalmente, el caballo mayor necesita alimentos más digestibles. Se empieza a notar ya el desgaste de sus dientes y sus encimas digestivas son menos eficaces. Hay que darle mejor forraje, un nivel mayor de energía y asegurarse que recibe buenas fuentes nutricionales. Puede que no absorba los nutrientes totalmente. Y además, corre mayor riesgo de desencadenar un episodio de cólico.
 
En el caso del caballo mayor, un incremento en el consumo de suplementos y protectores articulares no estará de más. Y es que, efectivamente, aquí todo vale para mantenerlo en forma.
 
RECUADRO
 
ALIMENTACION ADAPTADA
 
Los alimentos que recibe un caballo aquejado de la Enfermedad de los Lunes son importantísimos. Para empezar, quedan totalmente prohibidos los cereales ni otras fuentes de almidón. El aceite y la fibra serán la base de la dieta. Se deben mantener los niveles de electrolitos cuidadosamente equilibrados y, además, se deben aumentar los niveles de vitamina E y otros antioxidantes.
 
En cuanto al caballo mayor, cuidados paliativos aparte (calor, ejercicio moderado, masajes en las zonas más dañadas y tratamientos con árnica, por ejemplo), éste debe basar su dieta en alimentos más digeribles (sus dientes ya no son los que eran). Los suplementoos y los condroprotectores articulares no estarán de más en esta fase de su vida.
 
Productos recomendados:
 
Author: Coby BolgerWebsite: http://www.linkedin.com/pub/coby-bolger/1b/871/883Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Directora General Horse1 S.L.
About
Coby es nutricionista equina y jinete internacional de Concurso Completo de Equitación habiendo participado en numerosos concursos internacionales en toda Europa. Actualmente trabaja en la investigación y mejora de la nutrición equina e imparte clinics y clases sobre nutrición y entrenamiento.