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Los Ponis son diferentes

Los Ponis son Diferentes

Tengo que reconocer que yo también estaba convencida de que un poni es simplemente un caballo pequeño. Pero una serie de estudios publicados recientemente, me están haciendo replantearme las recomendaciones que hacemos en relación a los ponis.

En la reunión anual del Equine Science Society, La Dra. Annette Longland, Ph.D., presentó los resultados de 3 estudios que analizaron la manera que tienen los ponis de comer en los pastos. Estos estudios nos dan más información de cómo manejar los ponis, particularmente cuando estudiamos su apetito y su predisposición a padecer laminitis (enfosamiento).

Ingesta de pastos

Los investigadores pudieron probar lo que la gente de caballos sabía desde hace mucho tiempo, que… “Los ponis comen mucho pasto”. ¡Mucho más de lo que deben!

Tanto considerando las estimaciones históricas como lo que se acepta hoy en día como ingesta normal de un caballo adulto, podríamos decir que esta puede estar entre un 1,5% a 2,0% de su peso corporal, con ingestas superiores si el caballo está creciendo, lactando o gestando. Pues bien, este nuevo estudio midió lo que ingirieron 4 ponis adultos y fuera de trabajo durante un periodo de 6 semanas, en un pasto plantado con una mezcla de gramíneas y leguminosas, en el que la calidad de la hierba (nivel de energía digestible) varió desde 2,3 Mcal/kg DM a 2,9 Mcal/kg DM..

¡Cada poni comió una media del 3,8% de su peso corporal! .- Durante las 6 semanas, los ponis aumentaron su peso a razón de casi 1 kilo al día. No solo comieron lo que necesitaban, sino que excedieron con creces sus requisitos nutritivos.

La calidad del pasto tuvo bastante que ver con la cantidad que comieron los ponis. Cuando el pasto era de mejor calidad, o sea, cuando tenía más energía digestible, comieron 3,4% de su peso corporal. Pero cuando el pasto era de peor calidad (por ejemplo a finales del verano), comieron 4,2% de su peso corporal. Esto sugiere que los pastos con más aporte nutritivo pueden satisfacer al poni y entonces come algo menos.

Con la información en la mano, se vio claramente que los ponis comen demasiado, y que ellos solos, por su cuenta y riesgo se sobrealimentan y ganan peso. Esto es en sí muy peligroso, porque aumenta el riesgo de patologías digestivas como la laminitis (enfosamiento). Es por tanto tarea nuestra, asegurar que el poni mantenga un peso adecuado.

Se estudiaron también diversas formas de limitarles la ingesta de pasto. Las opciones que se barajaron fundamentalmente fueron restringir el acceso al pasto y la utilización de bozales durante el tiempo que estuvieran en el prado. Otra opción que podemos utilizar en España es utilizar pastos con menos aporte nutricional (menos hierba o tipos de hierba con menos aporte calórico).

Estudio en que se disminuyó la ingesta de pasto:

En este otro estudio, los ponis no tuvieron acceso al pasto durante 24 horas, sino que se limitó su ingesta a un máximo de 3 horas al día. Se soltaron los ponis a la misma hora todos los días y cuando estaban estabulados, les permitían acceso a un ensilado equino con niveles bajos de carbohidratos estructurales.

¡Durante seis semanas, los ponis ganaron una media de 0,34 Kg. por DIA!

Comieron una media de 2 a 2,2% de su peso corporal solamente en hierba y ensilado. No recibieron nada de pienso. Cuando lo comparamos con el manejo de proporcionar acceso al pasto durante 24 horas, restringir el tiempo en el prado tuvo su éxito. Pero no se llegó todavía a un manejo en el que los ponis pudieran mantener su peso.

Un dato muy interesante que salió de este estudio fue que los ponis aprendieron el horario y el manejo y empezaron a comer más durante el tiempo que tuvieron acceso al prado. Durante la primera semana, los ponis comieren 0,49% de su peso corporal en hierba durante las 3 horas. Después de 6 semanas, pastaban con mucha más decisión y comieron 0,91% de su peso corporal durante las mencionadas 3 horas.

También se observó que comenzaron a comer menos cantidad de ensilado y aprendieron a comer más hierba. A los ponis les gustaba más la hierba fresca, así que hacían un huequito en su estómago, para comer más hierba cuando tenían la oportunidad… ¡Como niños!

Con estos datos, nos queda claro que los ponis van a comer más de lo que deben si tienen la oportunidad. Y que cuando el poni se aprende el truco, no es totalmente efectiva la práctica de reducir su tiempo en el prado.

El efecto del calor en la ingesta de pasto

Durante este mismo estudio, hubo una semana que hizo comparativamente mucho más calor. Se notó un afecto notable en el apetito de los ponis. Los ponis durante esa semana, solo comieron un 1,6% de su peso total entre pasto y ensilado equino. Sin embargo consumieron una media de 1,2% a 2% de su peso corporal durante las otras semanas de temperaturas más suaves. No sabemos si los ponis se hubiesen adaptado al calor con el tiempo y hubiesen aumentado su ingesta o si hubiesen seguido comiendo menos.

La utilización de un bozal de prado

En este otro estudio, los ponis tuvieron acceso al prado, unos con bozal y otros sin el bozal puesto, y durante el resto del día, estuvieron estabulados en boxes con una cama de viruta. Se les proporcionó un 1,5% de su peso corporal de heno durante el tiempo que estuvieron estabulados. Trabajaban 3 veces por semana. El uso del bozal de prado redujo la ingesta de pasto en un 83% y los ponis no lograron comer más de 0,5 Kg de materia seca.

Este manejo Si logró bajar de manera notable la ingesta de pasto.

Sin embargo, los ponis que no llevaban bozal comieron durante las 3 horas que estuvieron sueltos una media de 0,8% de su peso corporal o 3,3 Kg.

Otra opción que tenemos en España

No hay que olvidar que vivimos en España, y en general, los prados y cercados donde soltamos a los caballos y ponis son diferentes al resto de Europa. Nosotros podemos limitar la ingesta de pasto soltándolos simplemente en un prado sin hierba o con muy poca hierba.

El Efecto de la Raza

Cuando estudiamos la dieta de un poni, es importante saber su raza. Al final tenemos que manejar su metabolismo natural y se ha detectado un “thrifty gene” en los ponis. Con un “thrifty gene” queremos decir que el poni tiene un metabolismo ya de por sí, que le predispone a ganar peso con mucha facilidad. Simplemente utiliza las calorías que recibe con gran eficacia. Se nota que incluso engorda con más facilidad que otras razas. Si tenemos un poni de una raza con estas tendencias (por ejemplo un poni Welsh o Shetland) y además tiene acceso ilimitado a alimentos muy ricos en calorías, y al final come más de lo que debe (porque nosotros se lo damos y él lo quiere), vamos a tener un problema digestivo tarde o temprano.

Sin embargo, si tenemos un “caballo pequeño” que simplemente entra en las medidas para competir como un poni, pero que en realidad es de una raza que de por sí, no se engorda con facilidad, tenemos que buscar una dieta diferente. Su metabolismo y costumbres de comida provendrán de su raza, no de su tamaño. En este caso, compondremos la dieta como si este poni fuese un caballo.

La lección que debemos aprender es que hay que ser flexible cuando se elaboran las raciones de los ponis. Si nos tomamos nuestro tiempo y conocemos la raza, el nivel de trabajo y las costumbres de manejo del poni, podemos tener más posibilidad de acertar en su ración.

 

Escrito por:

Coby Bolger www.HORSE1.es Centro de Nutrición Equina

 

Author: Coby BolgerWebsite: http://www.linkedin.com/pub/coby-bolger/1b/871/883Email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Directora General Horse1 S.L.
About
Coby es nutricionista equina y jinete internacional de Concurso Completo de Equitación habiendo participado en numerosos concursos internacionales en toda Europa. Actualmente trabaja en la investigación y mejora de la nutrición equina e imparte clinics y clases sobre nutrición y entrenamiento.